(El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor
Jesucristo, unidos en este cáliz,
sean para nosotros alimento de vida eterna).
(Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo,
que por voluntad del Padre,
cooperando el Espíritu Santo,
diste con tu muerte la vida al mundo,
líbrame, por la recepción
de tu Cuerpo y de tu Sangre,
de todas mis culpas y de todo mal.
Concédeme cumplir siempre tus mandamientos
y jamás permitas que me separe de ti).
S : Éste es el Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.
P : Señor,
no soy digno de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya bastará para sanarme.
(El Cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna).
(La Sangre de Cristo me guarde para la vida eterna).
S : El Cuerpo de Cristo.
P : Amén.
(Haz, Señor que recibamos con un corazón limpio
el alimento que acabamos de tomar,
y que el don que nos haces en esta vida
nos aproveche para la eterna).
|